lunes, 24 de diciembre de 2012

El mundo parece brillar de nuevo; detrás del sol de cada día, cada nuevo amanecer es un comienzo para renacer, de a poco. El cielo se despeja, y ya no soy la misma. Me voy dando cuenta: cuán diferente me siento. Puedo ser yo misma, puedo sentir, que vivo por primera vez una realidad. Nítidamente, es fantasía y realidad.

martes, 19 de junio de 2012

Las imágenes se pierden en su mirada y la llevan de la mano como una luz hacia el infinito. La confusión es inevitable cuando se siente perdida, en el misterio de lo desconocido. No hay espacio, sólo ella, en ese sitio lejano y solitario. Puede sentir el dolor que desaparece, lentamente, en el silencio. Se aleja de sí como un pájaro sin destino. Acaso precisa ser rescatada y volar acompañada, hacia lo profundo para no eternizarse en el recuerdo desvencijado, un tiempo que no volverá, se ha esfumado como la niebla con el sol de la mañana. Quizá necesita una sonrisa que la llene de gracia en una noche vacía, una caricia que le devuelva la confianza perdida. Tal vez le urge aferrarse a la espera de algo extraordinario, de aquello que brilla en la oscuridad, y destella alegrías. Desea prepararse para lo inevitable, rozar el peligro con manos seguras, zambullirse de lleno y correr el riesgo de ahogarse, o flotar, porque ya no teme al dolor, no teme a ser cortada de nuevo, porque no cree en lo perfecto. Lejos, muy lejos la angustia desaparece...

sábado, 17 de marzo de 2012

Los últimos adioses

Ellos fueron y vinieron sin cesar, como hojas secas que el viento las juntó y las separó a su verdadero antojo, sin medir las distancias ni las consecuencias. El tiempo, noble y servil, barrió los últimos despojos, trajo aparejada la calma en un día otoñal y sintieron la paz antes de que el día renaciera. Ellos eran tal para cual, pero sin saberlo, fueron polos opuestos. Sus miradas estaban dirigidas hacia horizontes distantes, e individualmente recorrieron rumbos dispersos, dejando atrás las heridas. Ella fijó su meta en una aventura sin fin, y ahora, corre sin mirar atrás, saboreando su sendero cubierto de sorpresas. Muchas veces lloró en la orilla junto al río. Su destino, estaba marcado por una cruel decisión que su corazón no quiso entender y que, ahora, poco a poco, encuentra el modo de ver lo que nunca quiso ver: sólo fue una voz en el vacío. Y ahora, siente la oportunidad de convertirse en la protagonista de su historia. Olvidando sus penas, tratará de seguir adelante, Algún día la máscara no será necesaria. Descubrirá que los vaivenes fueron una señal para recomenzar infinitamente en la aventura. Se tranquilizará y sus lagrimas secarán. Descubrirá que en el peligro siempre estuvo su salvación. Ya no le dirá adiós al cielo azul, en el atardecer. Y sus ojos brillarán con el nuevo día.

sábado, 25 de febrero de 2012

Sólo palabras

Inmersa en las profundidades de la obscura noche, al contemplar una nube de estrellas,las recorre: fugaces, vacías,intocables, muertas en el tiempo. Se considera una de sus semejantes. Incrédula, indeleble, se deja conducir por el frágil silencio de la noche y advierte una ráfaga de angustia que, lentamente, la domina por dentro. La infinita pregunta humana. La eterna y fiel falta de respuesta. Y, de pronto, reconoce la Música, limpia y tenue aquella que una vez la condujo al amor, esa música, había desaparecido. Ya no hay manos que controlen la cuerda, y el desencanto apareció con ella. Ya no hay dedos que acaricien, tibios y la claridad mostró la cruel verdad. De repente, cae, como aquella estrella fugaz que contempló en segundos. Con ella cae su alma, cae su vida, cae, como hoja marchita, enferma, que abandona la rama, sin secarse aún. Así, se abandonó al olvido, al tierno y dulce olvido, se dejó atrapar por la suerte. Y agradeció los bellos momentos musicales, que colorearon su maleable historia. Ahora puede alcanzar a ver, en esa estrella distante y fría, permanece su pasado, aferrado a los misterios que nunca supo descubrir.

viernes, 24 de febrero de 2012

Tiempo al tiempo

Piso un terreno flojo y débil, día a día,
cruzo el umbral gris,
mirando sin ver,
oyendo sin escuchar,
a pasos ciegos lidiando contra molinos de viento.
Estoy en el límite del horizonte perdido,
entre aquello que perdí y la incertidumbre...
ya no pienso, ya no busco la claridad:
me dejo abandonar en el cálido vacío.
Prefiero ese rincón solitario, leve y tranquilo.
Anhelo lo inalcanzable, aquel trágico pensamiento.
Todo lo demás llegará tarde o temprano.
con el suave latir del tiempo.